El estudio ha sido llevado a cabo por investigadores estadounidenses y británicos que examinaron los 309 materiales médicos aprobados en los dos bloques entre 2005 y 2010, y revelaron que, de estos, 206 pasaron los controles de calidad y seguridad ambos, pero que el 63% de los materiales fueron aprobados más rápidamente en la UE al haberse aplicado un control de calidad menos exigente.

Los investigadores subrayan que en EE. UU. los materiales son sometidos a controles de seguridad más constantes, lo que permite ver la reacción de los utensilios y dispositivos en su uso diario. En la UE el equipamiento médico es catalogado más rápidamente como seguro y listo para utilizar con un periodo de prueba más corto.

Según la investigación, aunque en Europa los materiales sean catalogados en primer lugar como desestimados, pueden llegar a aprobarse si se consideran “prácticamente” seguros. Solo son sometidos a un control de seguridad extremo los materiales de alto riesgo, como la instrumentación para llevar a cabo operaciones.

Los expertos concluyen que es de vital importancia llevar a cabo un ejercicio de transparencia en ambos bloques y mostrar los controles que han pasado los materiales y los posibles riesgos que puedan ocasionar. “Hay que tener en cuenta que los materiales introducidos de manera más inmediata pueden resultar peligrosos, ya que se desconoce su reacción al ser sometidos al trabajo diario y eso debe ser avisado”, señalan los expertos.