Tarmo Tamm, ministro de Asuntos Rurales de Estonia, que actualmente ocupa la presidencia rotativa de la UE, dijo que se necesita una mejor cooperación "para resolver crisis como la de los huevos contaminados de manera más rápida y eficiente". El fipronil está prohibido por la legislación de la UE para su uso en animales destinados al consumo humano. Su descubrimiento en los huevos en los últimos meses provocó interrogantes sobre la eficacia y rapidez del intercambio de información en la UE.

El ministro alemán de Agricultura, Christian Schmidt, dijo que era necesario que todos los estados miembros de la UE tuvieran los mismos estándares a la hora de compartir información y evitar escándalos como el de los huevos contaminados, que les ha dejado en evidencia. La propuesta será discutida en una reunión ministerial el 26 de septiembre en Bruselas.

La comisaria europea para la salud y la inocuidad de los alimentos, Vytenis Andriukaitis, dijo que "todas las granjas sospechosas" habían sido bloqueadas y que huevos contaminados estaban en proceso de ser destruidos; y prometieron "permanecer vigilantes". Según la comisión, 26 de los 28 países de la UE han notificado casos de huevos contaminados, mientras que 19 países no pertenecientes a la UE también han notificado casos.

En la Unión Europea, solo Lituania y Croacia no se ven afectadas actualmente. Fuera del bloque, se han encontrado huevos contaminados en países como Estados Unidos, Rusia, Sudáfrica y Turquía. El fipronil es un ingrediente común en los productos veterinarios para deshacerse de las pulgas, los piojos y las garrapatas en los animales. Está prohibido su uso en animales destinados al consumo humano. Puede causar daño al hígado, las glándulas tiroides y los riñones si se consume en grandes cantidades.