El ébola y la violencia han dejado sin votar a 1,2 millones de personas del oeste y noreste de la República Democrática del Congo en las elecciones presidenciales celebradas el pasado domingo. Los votantes de circunscripciones de Beni y Butembo, en la provincia de Kivu del Norte, y la de la localidad de Yumbi, en el oeste, no ejercerán su derecho al sufragio hasta marzo.

Según informa la agencia EFE, la Comisión Electoral Nacional Independiente (CENI) del Congo decidió posponer los comicios en dichos lugares por la situación de violencia que viven esas regiones, en las que está presente el ébola. En el resto del país sí votó el pasado 30 de diciembre. Además, se mantiene el calendario que prevé la jura del próximo presidente del Congo para el 19 de enero aproximadamente. Esto supone que los votantes de las zonas afectadas por ébola no serán tenidos en cuenta en la elección del jefe de Estado.

“No creo que 1,2 millones vayan a cambiar los resultados”, declararon a EFE fuentes cercanas a la CENI.

De acuerdo con esta organización, los desplazamientos de los ciudadanos para votar favorecerían los contagios de ébola. A esto se suma la situación de violencia. Según especifica la resolución de la CENI, en Kivu del Norte existe “amenaza terrorista” de distintos grupos armados, como los rebeldes ugandeses, cuyos ataques mataron a decenas de personas en las últimas semanas. Por otro lado, en Yumbi se han registrado choques éticos en los que han muerto casi 50 personas.

Sin embargo, para el coordinador de la sociedad civil de Beni, Kizito Bin Hangi, la decisión “no es normal” ni está justificada. En ese sentido, el portavoz ha recordado que en los días previos a la resolución ha aumentado la presencia militar en la zona. Esta decisión ha enturbiado un poco más la imagen de las elecciones, que llevan posponiéndose desde 2016. De hecho, las votaciones estaban previstas para el 23 de diciembre, pero se programaron para el 30 tras el incendio en un almacén de material electoral.

Años de retraso

Joseph Kabila sucedió en el poder a su padre, Laurent-Désiré Kabila, tras su asesinato en 2001. La Constitución no le permite presentarse de nuevo y su mandato está agotado. Como motivo de los aplazamientos, la CENI venía argumentando la imposibilidad técnica de llevar a término los comicios. Para la oposición, los retrasos forman parte de una estrategia del presidente para mantenerse en el poder, pero aceptó el último cambio de fecha con la condición de que las elecciones finalmente se celebraran el 30 de diciembre.

Optaban a la presidencia del país africano un total de 21 candidatos. Solo uno de ellos era mujer. Kabila designó como su sucesor y candidato por el Frente Común para el Congo (FCC) a Emmanuel Ramazani Shadary, que fue su viceprimer ministro y titular de Interior. Félix Tshisekedi, hijo del histórico opositor Étienne Tshisekedi, y Martin Fayulu, un antikabilista apoyado por el exvicepresidente Jean-Pierre Bemba, eran los principales candidatos de la oposición. Varias personas murieron durante la jornada electoral.