La relación económica entre Science y Boyalife se ha limitado hasta ahora al patrocinio conjunto del premio internacional para jóvenes investigadores de células madre y medicina regenerativa, cuyo premio estaba valorado en 25.000 dólares, aproximadamente 22.000 euros.

Además del porcentaje correspondiente de esta cantidad, Boyalife se comprometía a comprar una cierta cantidad de espacios publicitarios en las páginas de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia (AAAS), la sociedad editora de la revista Science.

Aunque no han trascendido las cifras concretas, MIT Technology Review ha estimado el precio de un anuncio a página completa en unos 8.650 dólares, o 7.630 euros. Estas cantidades, en principio anecdóticas, cobran importancia debido a las estrechas relaciones entre el grupo chino y la empresa coreana Sooram Biotech Research Foundation (SOORAM BRF)

El grupo, con sede central en Seúl, fue fundado por el “científico” Hwang Woo-Suk, quien en febrero de 2004 protagonizó un enorme escándalo de conducta indebida en el que implicó a la revista Science. En aquellas fechas, el coreano hizo creer al mundo que había conseguido clonar células embrionarias humanas y la publicación se hizo eco del trabajo.  

Un años después, en 2005, se destapó el fraude científico y Huang fue condenado por malversación y violación a la bioética. La condena, de dos años de prisión, fue suspendida. Desde entonces, la publicación y su editorial, la AAAS, han manifestado en varias ocasiones su respaldo a la prohibición legal de la clonación reproductiva y el apoyo a la estrecha vigilancia gubernamental sobre la investigación con células madre.

Mientras la alianza Science-Boyalife ha servido para pulir la imagen pública de esta última, el prestigio de la revista podría volver a tambalearse. Xu Ziaochun, director ejecutivo del grupo chino ha prometido generar varios miles de embriones de ganado clonado cada año, así como perros o caballos de carreras.

El año pasado, Ziaochun llegó a sugerir una “fase de aplicación de esta tecnología en seres humanos”. Mucho más recientemente, en abril de este año, la cuenta de Boyalife en Twitter emitió varios mensajes ensalzando tanto su relación con la revista Science como el trabajo de Woo-suk. Poco después, Science exigió la retirada de algunos tuits.

A día de hoy, ninguno de los empresarios asiáticos ha querido comentar el posible fraude o añadir las relaciones de patrocinio que han reabierto el caso. Meagan Phelan, portavoz de Science sí ha declarado en una nota de prensa que la revista “acaba de iniciar un proceso de conversaciones internas sobre el patrocinio de este programa de premios sin ánimo de lucro”, una dudosa relación que MIT Technology Reviews se ha encargado de destapar.