El precio mínimo al que se puede vender el alcohol se establece en Escocia tras 5 años de batalla legal entre el gobierno y los productores de whisky. La corte más alta de Gran Bretaña ha otorgado al gobierno escocés el derecho a fijar el precio mínimo para el alcohol. El Tribunal Supremo ha desestimado una apelación de la Scotch Whiskey Association al dictaminar que "la fijación de precios mínimos es un medio legal para lograr un objetivo legítimo".

La secretaria de Salud de Escocia, Shona Robison, dio la bienvenida a la decisión como "un momento histórico en nuestra ambición de cambiar la problemática relación de Escocia con el alcohol". Robinson señala que, dado el vínculo claro y comprobado entre el consumo de alcohol y el daño, el precio mínimo es la manera más efectiva y eficiente de abordar el alcohol barato y de alta concentración que “causa tanto daño a tantas familias".

La secretaria ha dicho que su gobierno planeaba introducir el precio mínimo "lo más rápido posible". Karen Betts, directora ejecutiva de la Scotch Whiskey Association, dijo que el grupo acepta la decisión. "De cara al futuro, la industria del whisky escocés trabajará en asociación con el gobierno y el sector voluntario para promover el consumo responsable y combatir los daños relacionados con el alcohol".

"Ante esta situación necesitaremos apoyo de los gobiernos de Escocia y Reino Unido a favor de la industria del whisky escocés contra los efectos negativos de las barreras comerciales que se plantean en los mercados extranjeros. Esta será una de las consecuencias del precio mínimo", afirma la empresaria. Algunos políticos ingleses presionan para para que también haya una regulación de precio mínimo similar en Inglaterra y Gales.