“Pero muchos no pueden pagar las facturas médicas. El dinero que se ahorre con la nueva ley, alrededor de 580 millones de euros al año, deberá volver al sistema sanitario”, según Hunt. Los críticos sostienen que la ley afectará sobre todo a los más vulnerables, entre ellos los migrantes y los sin techo. Y apuntan que la principal causa de la crisis del sistema sanitario es el aumento de los pacientes de avanzada edad con enfermedades crónicas.

La asociación de médicos británica, la BMA (British Medical Association), teme que la aplicación de la nueva norma en tan poco tiempo cree el “caos” en los hospitales. El sistema sanitario británico se encuentra actualmente en crisis. Durante este invierno hubo momentos en que las clínicas no pudieron garantizar el servicio a los pacientes y los enfermos tuvieron que dormir en camas de urgencias colocadas en los pasillos o esperar meses para ser operados.

El director de la Cruz Roja en Reino Unido, Mike Adamson, habló recientemente en el Parlamento de una “crisis humanitaria”. El servicio estatal de medicina, el National Health Service (NHS), se basa en la idea del estado de bienestar y es prácticamente gratuito.

Esta decisión viene causada por el posible regreso de los jubilados británicos en el extranjero, que podrían volver a la isla debido al Brexit. El National Health Service (Servicio Nacional de Salud británico) podría colapsar si el millón de británicos que viven en la Unión Europea, en gran parte pensionistas, decide regresar al Reino Unido. Si hace unas semanas la polémica saltaba por la imposibilidad del Gobierno de cumplir la promesa de reinvertir 350 millones de libras semanales en el organismo público una vez salga de la UE, ahora es el retorno de jubilados lo que podría terminar de desequilibrar la situación.