La metodología seguida en este estudio ha sido la revisión sistemática de los trabajos publicados al respecto entre enero del año 2000 y enero del año 2015, lo que supone un total de 21 documentos y 12.497 pacientes tratados por los servicios de atención nutricional primaria.

La mayoría de ellos pertenecían a Europa, pero también se obtuvieron muestras representativas de pacientes australianos, de Nueva Zelanda, EE.UU. y Asia. Así mismo, los hombres y mujeres incluidos en la revisión tenían al menos un factor de riesgo para padecer alguna enfermedad crónica relacionada con la mala nutrición, como por ejemplo diabetes.

Según los datos recogidos, las intervenciones de Atención Primaria implicaban múltiples consultas por parte del paciente, estudios de medición de ingesta de los alimentos y, en el 50% de los casos, periodos de seguimiento de entre 3 meses y 5 años tras la conclusión de la intervención.

En 12 de los estudios mencionados se encontraron mejoras significativas en los hábitos alimenticios de los participantes, mientras que en uno de ellos se refería un empeoramiento de los hábitos de consumo y en los demás no se recogieron diferencias.

Entre las mejoras que se tienen en cuenta a la hora de calificar el éxito de esta especialidad se cuenta: el aumento diario en la ingesta de vegetales, verduras y pescados; así como el aumento de la proporción de pan rico en fibra.

Además, el estudio ha concluido que es más probable obtener resultados positivos cuando el experto ofrece teorías o evidencias empíricas que le sirvan para informar al paciente sobre el procedimiento que debe seguir. Las intervenciones más positivas fueron aquellas que se sirvieron de estudios y estadísticas para motivar a sus pacientes.

Así mismo, el estudio sugiere que la intervención será más efectiva cuantos más profesionales distintos de salud primaria implique (enfermeras, dietistas, psicólogos, personal de consulta telefónica, etc). Es necesario tener en cuenta otros factores como las expectativas del paciente, su satisfacción con la atención recibida o su percepción del sistema de cuidado.