Muchos aprovechan las vacaciones de verano para disfrutar de refrescos y helados, comer en restaurantes o hacer picnics en playas y piscinas; sin embargo el abuso de productos que no se suelen consumir a lo largo del año, la exposición de la comida a las altas temperaturas y otras variaciones en los hábitos alimenticios pueden llegar a alterar el equilibrio de la flora intestinal. La coordinadora de Nutrición del Grupo Hospitalario HLA, Rocío Bueno, ha elaborado una serie de consejos para evitar “que este descontrol nos amargue la vuelta a la rutina”.

Lo más adecuado, dice la experta, es “no asociar una época al descontrol alimenticio”. Estar de vacaciones puede significar permitirse ciertos caprichos esporádicos, pero no puede ser un cambio absoluto de rutina. “Lo correcto es llevar unos hábitos de vida saludables de forma continuada; de esta manera, si hay una alteración eventual no pasará nada porque, posteriormente a esa fase, retomaremos nuestra vida”, explica Bueno. Para los que “llegan tarde” a estas recomendaciones, la experta sugiere:

  1. Priorizar las frutas de temporada.
  2. Cuidar las cantidades al comer fuera de casa.
  3. Retomar el deporte tras la vuelta de vacaciones.
  4. Evitar fritos, salsas, rebozados y comidas copiosas.
  5. Elegir frutos secos o encurtidos si se va a picar entre horas.
  6. Vigilar las cantidades de azúcar añadidas a productos caseros.
  7. Escoger alimentos refrescantes, altos en vitaminas y minerales.
  8. Establecer una rutina de defecación para prevenir el estreñimiento.

En ocasiones, no observar estas reglas pueda llevar a alteraciones en la motilidad intestinal, tales como estreñimiento o diarrea; en ambos casos se debe cuidar el aporte de líquidos; sin embargo, las recomendaciones nutricionales son diferentes. “En el caso del estreñimiento lo que haremos será incrementar el consumo de fibra proveniente de vegetales, frutas, legumbres, cereales integrales o frutos secos”, resume Bueno, ya que “la fibra ayuda a retener el agua en las heces, lo que facilita su expulsión”, explica.

Por otro lado, si el problema es la diarrea, debe haber, en primer lugar, un periodo de ayuno, seguido de otro de hidratación y reposición de electrolitos, y un tercero de alimentación baja en fibra insoluble que estimula los movimientos intestinales y, así, la evacuación. “La reposición de electrolitos no debe hacerse con bebidas isotónicas ya que no cubren las necesidades de electrolitos y además contienen grandes cantidades de azúcar”, advierte la nutricionista que, en su lugar, recomienda la fórmula de rehidratación abalada por la OMS y UNICEF:

  1. Agua (1 litro).
  2. Glucosa (20 gramos).
  3. Cloruro sódico (3,5 gramos).
  4. Cloruro potásico (1,5 gramos).
  5. Bicarbonato sódico (2,5 gramos).