Según ha informado la universidad madrileña, el ejercicio es una herramienta básica para luchar contra enfermedades metabólicas como la diabetes, el hipotiroidismo o la obesidad.

En ese marco, los investigadores estudiaron el papel como tratamiento del síndrome metabólico de un tipo específico de entrenamiento, el ejercicio aeróbico interválico, que alterna periodos de actividad intensa con periodos de actividad suave-moderada. “Estudios previos han mostrado una mayor efectividad de este método frente a otros continuos”, apunta Amelia Guadalupe-Grau, una de las autoras.

Después de 24 semanas realizando 3 sesiones semanales de ejercicio aeróbico interválico, aumentaba el consumo de oxígeno en pico, la carga máxima de trabajo y la oxidación máxima de los ácidos grasos.   

“El mayor cambio observable fue en lo relativo a la tensión arterial, en la que los valores de tensión arterial sistólica (TAS) llegaron a bajar más de un 10% y los valores de la tensión arterial diastólica (TAD) casi otro 10%, lo que implica una o dos pastillas menos al día para las personas con SM”, señala la investigadora, para la que este ejercicio sería una buena herramienta para disminuir el balance energético.

No obstante, otras variables como la sensibilidad a la insulina, vinculadas directamente con el síndrome metabólico, no mejoraron. “Tal vez los componentes de esta intervención con ejercicio no sean suficientes para influir sobre esta variable”, afirma Guadalupe-Grau, según la cual deberían realizarse más estudios en los que se complemente el ejercicio con una dieta adecuada.