El tiempo medio para la identificación de la enfermedad celiaca (EC) oscila entre los 3 y los 17 años; de hecho, “se estima que, por cada nuevo diagnóstico, hay entre 5 y 12 celiacos sin diagnosticar”, ejemplifica en endocrinólogo. Por otro lado, la patología “emergente” de sensibilidad al gluten no celiaca (SGNC), ostenta una prevalencia hasta 10 veces superior a la EC.

Esta situación se debe, en parte, a la dificultad de interpretar algunos de los síntomas extradigestivos de la EC y la SGNC. Por eso, “es aconsejable que, cuando los profesionales sanitarios se encuentren con lesiones cutáneas, alteraciones neurológicas, osteoporosis o enfermedades sin un origen causal claro del cuadro clínico, piensen en estas patologías”, sentencia.

En cualquier caso, merece la pena diagnosticar estos problemas digestivos a la mayor brevedad posible, evitando llegar a la edad geriátrica ya que, una vez identificadas, su tratamiento es fácil y efectivo. “El abandono del gluten a perpetuidad ha demostrado ser más que eficaz; aunque también hay pacientes que han mejorado con dietas específicas bajas en oligo, monosacáridos fermentables y polioles”, concluye García-Manzanares.