La comunidad científica actual respalda la hipótesis de que la grasa de la médula ósea aumenta en estados de diabetes, baja masa ósea y pérdida severa de peso. Los autores, dirigidos por Tiffany Kim, plantearon que, tras una cirugía de bypass gástrico, los cambios en la grasa medular se asociarían a una pérdida de densidad mineral ósea (DMO). Para probarlo, estudiaron los casos de 30 mujeres obesas estratificadas por el estado de diabetes.

El contenido de grasa de la columna vertebral se midió, antes de la intervención y pasados 6 meses de la misma, por espectroscopía de resonancia magnética, mientras la DMO se cuantificó por tomografía computarizada y absorciometría de rayos X de energía dual. Según las cifras previas al bypass, las pacientes con más grasa en la médula tenían menos densidad ósea; en el postoperatorio todos los sujetos de estudio vieron disminuida su grasa corporal total.

Las mujeres no diabéticas no mostraron cambios significativos en la grasa de la médula ósea; no obstante, tenían mayor probabilidad de que esta aumentara cuanta mayor grasa corporal total hubiesen perdido. En las pacientes que sí padecían diabetes, un mejor control de la glucosa en sangre garantizaba la disminución de la grasa de la médula. Aunque se necesitan más investigaciones para comprender la interacción de la médula y el metabolismo de la glucosa, los autores concluyen que éste puede ser determinante.