El consumo excesivo de alcohol en España se está convirtiendo en un problema sociosanitario. Según los datos del Plan Nacional sobre Drogas, en 2017, casi un 80% de la población fue consumidora de alcohol. Además, un 30% de los jóvenes entre 15 y 17 años ha bebido de forma compulsiva durante el último año.

Los datos más recientes señalan que el consumo excesivo de alcohol implica a más de 200 enfermedades de distintas especialidades médicas, razón por la que la SEMI (Sociedad Española de Medicina Interna) ha querido abordarlo en la V Jornada sobre Alcohol y Alcoholismo celebrada a primeros de este mes de mayo.

Francisco Javier Laso Guzmán, coordinador del Grupo de Alcohol y Alcoholismo de la SEMI, señaló que desde su grupo habían realizado números estudios multicéntricos para reflejar las alteraciones de la respuesta inmune o los cambios genéticos relacionados con el alcohol. También dijo que estaban desarrollando distintas líneas de investigación relacionadas con el alcohol.

Desde la SEMI, han querido abordar el consumo excesivo de alcohol desde 3 campos: la difusión mediática, la práctica clínica y la investigación. Los especialistas han querido desatacar la importancia de abordar esta problemática social mediante un abordaje multidisciplinar centrado en la asistencia al alcohólico.

“Teniendo en cuenta que el alcoholismo es un continuum, desde nuestro grupo de trabajo hemos contribuido a implementar la importancia del abordaje multidisciplinar e insistido en la prioridad de que el internista identifique lo más precozmente posible el consumo de riesgo, es decir, más de 4 unidades de bebida estándar (UBE) al día en el varón, y más de 2 UBE al día en la mujer”, aseguró el doctor Francisco Javier Laso Guzmán.

Laso Guzmán quiso puntualizar aquí el concepto continuum, es decir, que se empezaba siendo un bebedor de riesgo, después el consumo era perjudicial para uno mismo y para los demás, y, por último, se desarrollaba una dependencia del alcohol. También habló de la importancia de un abordaje común entre psiquiatras e internistas, lo que se está haciendo en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid.

Diabetes y alcohol

El consumo excesivo de alcohol en la  diabetes mellitus era un problema añadido en el manejo de esta enfermedad. El doctor recalcó el elevado riesgo de la hipoglucemia en el consumo diario y en los atracones por los efectos del alcohol en el metabolismo de la glucosa y las interacciones con los medicamentos que consume el paciente diabético.

“El alcohol ha de ser considerado un factor de riesgo para un peor control glucémico y una mayor progresión de la enfermedad, y por ello es necesaria una intervención específica por parte de los médicos desaconsejando su consumo en pacientes diabéticos”, aseguró Laso Guzmán.

Biología y alcoholismo

La Biología se ha centrado en 3 campos de estudio sobre el alcoholismo:

  1. Los telómeros, fragmentos de ADN que protegen al material genético de la posible degradación, se acortan poco a poco a medida que se envejece. Los telómeros están relacionados con la aparición de tumores y distintas enfermedades relacionadas con el envejecimiento. Desde la SEMI aseguran haber sido los primeros en demostrar el acortamiento de los telómeros en alcohólicos, lo que acorta la vida.
  2. La  microbiota intestinal ha sido objeto de estudio en una doble vertiente; por un lado, se ha analizado si su presencia hace a una persona más proclive a consumir alcohol o, por el contrario, este conjunto de bacterias está afectada por el consumo. Desde el Departamento de Psicobiología de la Universidad Complutense, se ha llegado a la conclusión de que el consumo de alcohol está regulado por el microbioma intestinal.
  3. Laso Guzmán explicó que transferir microbioma intestinal de un animal alcohólico a otro que no lo es, hace que este último beba más alcohol. Si se manipula el microbioma intestinal con prebióticos y probióticos (psicobióticos) podría darse un paso adelante en el tratamiento del alcoholismo.
  4. Los miARN son moléculas de pequeño tamaño encargadas de regular la expresión de ciertos genes y están implicados en la mayoría de los procesos patológicos y fisiológicos, según informa la SEMI en su comunicado. Laso Guzmán asegura haber encontrado una relación entre consumo de alcohol y cambios en la expresión del miARN. Además, destacó la función de estos en la enfermedad hepática porque causaba alteraciones inflamatorias en el hígado de los alcohólicos crónicos.

Los datos más recientes señalan que el consumo excesivo de alcohol implica a más de 200 enfermedades de distintas especialidades médicas, razón por la que la SEMI (Sociedad Española de Medicina Interna) ha querido abordarlo en la V Jornada sobre Alcohol y Alcoholismo celebrada a primeros de este mes de mayo.