Según ha informado la universidad, los jóvenes de entre 14 y 18 años que viven en barrios con nivel educativo más bajo tienen un 10% más de probabilidad de sufrir obesidad o sobrepeso, mientras que los que viven en barrios con mayor nivel socioeconómico y mejores condiciones urbanas realizan más actividad física y dedican menos tiempo a conductas sedentarias.

Para realizar la investigación, se usaron 2 indicadores: el nivel socioeconómico y la walkability o andabilidad, entendida como la relación entre la densidad poblacional, la conexión entre las calles y la diversidad de servicios y destinos, como parques, instalaciones deportivas, zonas recreativas o centros comerciales en un área urbana.

En ese sentido, los investigadores entienden como barrio saludable aquel densamente poblado, que ofrece muchos servicios y posibles destinos donde desplazarse y en el que las calles están muy conectadas entre sí.

Además del nivel de actividad física, se evaluó el peso y la talla de los jóvenes participantes para establecer una relación entre el grado de obesidad y/o sobrepeso y la calidad y las características del barrio donde vivían. El trabajo de campo se realizó entre 2013 y 2015 en institutos de Valencia; se incluyó a 325 personas de distintos barrios.

El estudio muestra cómo las zonas con mayor andabilidad y mayor nivel socioeconómico se sitúan hacia el centro y nordeste de la ciudad; las que presentan una alta andabilidad y un bajo nivel socioeconómico, al este y al sur sobre todo; y las zonas con baja andabilidad y alta renta son especialmente el ensanche sur del centro histórico de Valencia.

El trabajo -parcialmente financiado por la Generalitat Valenciana- asocia el hecho de vivir en barrios con nivel socioeconómico más bajo con mayor riesgo de sedentarismo y obesidad, en la línea con otras investigaciones previas que ya habían evidenciado que la incidencia de la obesidad es más alta entre aquellas personas con niveles socioeconómicos más desfavorables.

“Estos hallazgos son de gran relevancia, puesto que el estilo de vida sedentario y la inactividad física están relacionados con la incidencia de enfermedades como la diabetes, la enfermedad cardiaca o algunos tipos de cánceres”, señala Javier Molina García, que ha participado en el estudio junto a Ana Queralt e investigadores del Arizona State University y la Universidad de California, San Diego (Estados Unidos).