Estos participantes tenían un alto riesgo cardiovascular al inicio del estudio, y los resultados de este ponen de manifiesto que el consumo de bebidas azucaradas debe reducirse lo máximo posible. En la pirámide nutricional, según recomiendan, deberían ocupar siempre una posición en la cúpula.

El estudio, publicado en la revista Journal of Nutrition, asegura que las personas que consumen más de 5 vasos semanales de bebidas con azúcar tienen un 43% más de posibilidades de desarrollar el síndrome metabólico que los que solo ingieren uno. Por otra parte, en aquellos que consumen bebidas sin azúcar, pero endulzadas, las probabilidades de padecer alguna de estas enfermedades llega hasta el 74%.

En este trabajo, no solo se afirma que si se superan estos 5 vasos aumenta el riesgo de desarrollar el síndrome metabólico, sino también que se tengan componentes aislados de la enfermedad. El riesgo de padecer hipertensión y reducir el colesterol aumenta en un 9% si no se consume menos de estos 5 vasos mencionados.

La investigación, desarrollada por Cíntia Ferreira-Pêgo y coordinada por Nancy Babio y Jordi Salas-Salvadó, ha demostrado que beber zumos de fruta artificiales y bebidas light o diet también está relacionado con mayor riesgo de obesidad en la zona del abdomen. Los consumidores de estos refrescos, según la investigación, tienen más riesgo de tener los triglicéridos elevados en la sangre.

La dieta mediterránea

Las estimaciones apuntan a que una cuarta parte de la población adulta en países desarrollados padece este trastorno. Los pacientes que tienen el síndrome metabólico poseen un riesgo dos veces mayor de fallecer por embolia o ataque cerebral que las que no lo presentan, según se desprende de este estudio.

Los datos analizados destacan la importancia de seguir una dieta mediterránea para prevenir la enfermedad, y señalan que beber agua en abundancia y vino con moderación son mejores hábitos que consumir refrescos con azúcar o edulcorados.

Hasta día de hoy, no se había relacionado el consumo de las bebidas azucaradas o endulzadas ni los productos diet o ligth con el síndrome metabólico porque no había la suficiente evidencia científica. Solo se relacionaba con problemas cardiovasculares, sobrepeso o algún tipo de cáncer.