Para el estudio, se seleccionó 49 ensayos, con 73.738 participantes; la mayoría de ellos con diabetes tipo 2. Cuando la presión arterial sistólica fue mayor de 150mm Hg, el tratamiento antihipertensivo reducía el riesgo de mortalidad de causa cardiovascular, como el infarto de miocardio, el accidente cerebrovascular y la enfermedad renal terminal.

Si la presión arterial sistólica basal era de 140-150 mm Hg, el tratamiento reducía el riesgo de mortalidad por infarto de miocardio e insuficiencia cardiaca. Sin embargo, si la presión arterial sistólica basal era menor de 140mm Hg, instaurar un tratamiento adicional aumentaba el riesgo de mortalidad por cualquier causa, especialmente cardiovascular.

Los análisis de meta-regresión mostraron efectos perjudiciales del tratamiento si alcanzaban niveles de presión arterial sistólica bajos, aumentando la mortalidad cardiovascular y el infarto de miocardio por cada 10 mm Hg que desciende la presión.

Las conclusiones sugieren que el tratamiento antihipertensivo reduce el riesgo de mortalidad y morbilidad cardiovascular en personas con diabetes mellitus y una presión arterial sistólica de más de 140 mm Hg. Para valores inferiores (menos de 140), el tratamiento se asocia con un mayor riesgo de muerte cardiovascular sin un beneficio observado.