En un entorno adecuado, la curva de aprendizaje de la punción-aspiración con aguja fina (PAAF) puede completarse en un mínimo de 60 aplicaciones, según un estudio del Hospital Virgen de la Concha de Zamora y el Complejo Hospitalario Universitario de Vigo. El texto que publica la revista Endocrinología, Diabetes y Nutrición presenta la comparación entre los resultados obtenidos por un endocrinólogo experto y otro novato en la técnica PAFF.

Ambos especialistas realizaron un total de 60 PAFF entre febrero y junio de 2016. La anatomopatóloga encargada de analizar los resultados desconocía tanto el orden de las punciones (2 por cada nódulo en un orden establecido aleatorizadamente) como el sujeto que las había realizado.

Según el criterio de la experta en Anatomía Patológica, el endocrinólogo novel obtuvo un porcentaje de diagnósticos significativamente peor que el de su compañero más experimentado. En las 20 primeras PAFF la diferencia entre ambos era más notable (50 vs. 80%) pero se fue reduciendo progresivamente. Así, en la siguiente veintena la diferencia fue del 65 al 90% y, en las últimas 20 PAFF, de 70 contra 75%.

“La mayor limitación de la PAFF es la toma de muestras inadecuadas, que deberían suponer menos de un 20% de los casos”, recuerdan los autores sobre la técnica de referencia en la evaluación de los pacientes con nódulos tiroideos. La guías recomiendan realizar, al menos, 3 punciones por nódulo; sin embargo, el presente estudio defiende que 2 son suficientes para conseguir un porcentaje adecuado de diagnósticos.