El desarrollo de enfermedades coronarias, cardiovasculares y metabólicas es un riesgo asociado a la histerectomía aún cuando esta no implique la extirpación de los ovarios, según un estudio que publica en la revista Menopause. La doctora Shannon Laughlin-Tommaso, ginecoobstetra de la Mayo Clinic y autora del texto, recomienda considerar alternativas no quirúrgicas para el tratamiento de la endometriosis, el prolapso uterino o los fibromas, principales causas de una histerectomía.

A través de la base de datos del Proyecto Epidemiológico de Rochester, los investigadores reunieron una cohorte de 2.094 mujeres que fueron sometidas a histerectomías a causa de una enfermedad benigna entre enero de 1980 y diciembre de 2002. En el momento de la intervención todas ellas superaban los 18 años de edad.

Laughlin-Tommaso y su equipo cotejaron los datos de estas mujeres con los de otras residentes del condado de Olmsted de la misma edad, pero sin histerectomías ni extirpaciones de ovarios. Según los resultados de la comparación, las mujeres a las que se les había practicado una histerectomía sin extirpación de ovarios mostraron un mayor riesgo de:

  1. Obesidad (18%)
  2. Presión arterial alta (13%).
  3. Arteriopatía coronaria (33%).
  4. Anomalías con los lípidos (14%).

Además, cuando la histerectomía sin extirpación de ovarios se realizaba en menores de 35 años, el riesgo de insuficiencia cardiaca congestiva se elevaba 4,6 veces y, el de arteriopatía coronaria, 2,5 veces. “Aunque no se extirpen los ovarios, las pacientes sometidas a una histerectomía corren riesgo de enfermedades a largo plazo”, resume la ginecoobstetra.

Aunque las mujeres cada vez son más conscientes de los riesgos de la extirpación, “muchos médicos creen que la histerectomía conlleva mínimos riesgos a largo plazo”, advierte.