La actividad nocturna tiende a modificar los niveles de proteínas en sangre, según una investigación de la Universidad de Colorado en Boulder. El texto, del que se hace eco la agencia EFE, sugiere que la descompensación horaria puede alterar los patrones de sueño o alimentación, lo que a su vez influye en el metabolismo y las funciones inmunológicas del sujeto. Según esta investigación, quienes estudian o trabajan en turnos nocturnos, son más susceptibles de padecer cáncer o diabetes.

Tras analizar 1.129 proteínas, los autores concluyeron que 129 de ellas sufrían modificaciones si variaba el momento de reposo o alimentación de los sujetos de estudio: 6 hombres sanos, cercanos a los 20 años de edad que pasaron varias noches en el hospital universitario realizando actividad noctura en un entorno simulado. Los efectos negativos de esta actividad se hicieron visibles el segundo día del experimento.

"Cuando experimentamos algo parecido al jet lag, o pasamos un par de noches de actividad noctura, rápidamente modificamos nuestra fisiología normal de una manera que, si continúa, es perjudicial para nuestra salud", resume Kenneth Wrigh, director del Laboratorio de Sueño y Cronobiología y autor principal del estudio.

"Ahora que se sabe que la sangre cambia con los cambios de horarios de trabajo, comidas o sueño, los hospitales pueden desarrollar nuevos procedimientos para extraer muestras de sangre en los horarios apropiados", sugiere Wrigh. Teniendo en cuenta la actividad noctura, los médicos podrán determinar el mejor momento para iniciar un tratamiento o medicación.

La investigación serviría así mismo para "proteger a los trabajadores de los peligros que la actividad noctura supone para su salud", adelanta el profesor del Departamento de Fisiología Integrativa. Según los datos que referencia la agencia EFE, unos 600 millones de personas podrían beneficiarse de este descubrimiento, ya que, el 20% de los trabajadores a nivel mundial desarrollaría su actividad de noche.