Asimismo, los pacientes desnutridos, al recibir el alta hospitalaria, suelen precisar un centro de convalecencia o un mayor soporte social, debido a la discapacidad que provoca la desnutrición. Existen determinadas enfermedades, como las neoplásicas, las respiratorias, las cardiovasculares y los pacientes con complejidad clínica que presentan una mayor prevalencia de desnutrición. Por grupos de edad, los pacientes ancianos son los más afectados.

Los estudios realizados hasta ahora muestran que los pacientes que reciben un aporte energético-proteico correcto tienen un riesgo menor de complicaciones y de mortalidad. Los especialistas han destacado la importancia de la nutrición parenteral en el caso de los enfermos que revistan gravedad.

Se trata de una modalidad de soporte nutricional que se utiliza, principalmente, en pacientes a los que no es posible administrarle un soporte nutricional por vía digestiva o que no les es posible alcanzar sus necesidades nutricionales. La nutrición parenteral se usa cada vez más en el postoperatorio de cirugía mayor digestiva.

Por lo general, la nutrición parenteral se inicia en función de la situación clínica y el riesgo nutricional. No obstante, la mayor parte de los expertos recomiendan añadir la nutrición parenteral cuando el enfermo no alcanza el 60% de las necesidades nutricionales por vía enteral en un plazo de 2-3 días.