Janet Lord y Khaled Al-Tarrah, autores del estudio e investigadores del Institute of Inflammation & Aging de Birmingham, observaron que la vitamina D ayuda a combatir las infecciones. Para conocer su influencia en la recuperación tras las quemaduras, los científicos evaluaron a un grupo de 38 pacientes con quemaduras graves durante un año.

Los resultados mostraron que los pacientes que tenían niveles más altos de vitamina D tenían un mejor pronóstico, mejor cicatrización de las heridas y menos complicaciones. Además, comprobaron que los pacientes con quemaduras tienden a tener niveles más bajos de vitamina D, motivo por el que aconsejan tomar suplementos vitamínicos específicos.

“Las quemaduras graves reducen los niveles de vitamina D. La adición de esta vitamina puede ser una forma sencilla, segura y rentable de mejorar los resultados en pacientes con quemaduras, con costes mínimos para el National Health Service (NHS)”, asegura Janet Lord.

Los científicos quieren conocer ahora por qué existe una pérdida rápida de vitamina D inmediatamente después de una lesión por quemadura con el objetivo de poder prevenirlo en el futuro. Los niveles de vitamina D no se veían disminuidos en función de la gravedad de la quemadura, según comprobaron, por lo que no estaban relacionados con una mayor necesidad de recuperación de la piel.