En esta línea, detalla el grupo, un equipo de científicos de la Universidad de Harvard ha establecido un vínculo entre las dietas sin gluten y un incremento en el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Según estiman los especialistas, más de 400 millones de personas en el mundo padecen este tipo de diabetes y se prevé que el número de afectados ascienda a 642 millones en 2040.

Intolerancia a la lactosa

Asimismo, existen otras tendencias alimentarias no justificadas ni diagnosticadas. La Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD) ha alertado de los problemas que implica el “autodiagnóstico” de la intolerancia a la lactosa. “Si se deja de consumir lácteos es posible que se disminuya la cantidad de lactasa, la enzima encargada de digerirlos, y cuando se quiera introducir de nuevo alimentos ricos en lactosa, hay peor tolerancia”, matiza Galán.

“Cada día encuentro más personas en las consultas que evitan ingerir ciertos alimentos por decisión propia, por pensar que no los toleran bien. Aunque después de esta medida sientan cierta mejoría en sus síntomas, como el vientre menos hinchado o menos cansancio, es recomendable acudir al nutricionista para no producir un desequilibrio en la dieta”, recalca Galán.

En este sentido, la Asociación de Intolerantes a la Lactosa de España asegura que entre 2 y 4 de cada 10 personas tiene intolerancia a la lactosa, un 10% tiene sensibilidad al gluten y un 1% es intolerante a esta glicoproteína. No obstante, ha aumentado el número de personas que toman dietas sin gluten o lactosa debido a que piensan que son intolerantes, a pesar de no tener ningún diagnóstico que lo confirme.