Los investigadores de la Universidad de Tufts partieron de los datos recogidos por la Encuesta Nacional de Salud de 2011-2012. Según dicha encuesta, la tasa de obesidad entre los adolescentes de edades comprendidas entre los 10 y los 17 años se incrementaba cuando estos tenían autismo y disminuía hasta un 50% entre los que no presentaban este trastorno.

Aviva Must, autora principal del estudio y especialista de Salud Pública y Medicina Comunitaria en la Facultad de Medicina de la Universidad de Tufts, ha explicado que la prevalencia de la obesidad en el grupo con autismo fue alta y se mantuvo así, mientras que la prevalencia en los adolescentes sin autismo se redujo a lo largo de la adolescencia.

Según los resultados, un 23% de los pacientes con autismo eran obesos frente al 14% de los adolescentes que no presentaban este trastorno. Los investigadores detectaron, además, diferencias de género y raciales en la prevalencia de la obesidad entre los adolescentes con autismo. Así, la tasa de obesidad fue mayor entre los chicos con autismo que entre las chicas.

Con respecto a la raza, el estudio mostró que la prevalencia de la obesidad era más alta entre los adolescentes blancos no hispanos, y se reducía entre aquellos que no eran blancos. No obstante, los responsables del estudio reconocen que es necesario hacer una investigación más amplia para confirmar estos resultados.