“La población negra está infrarrepresentada en los ensayos clínicos para nuevos dispositivos y terapias”, resume David Kerr, autor principal del estudio que publica la revista The Lancet Diabetes and Endocrinology. “De hecho”, continúa el experto, “la baja presencia de este subgrupo de afectados podría favorecer que estuvieran expuestos a terapias que pueden resultarles perjudiciales”, advierte Kerr.

Según los datos que ha manejado el equipo de investigación, la tasa de diabetes entre sujetos afroamericanos es del 13% en comparación con el 7,6% que representa a la raza blanca. Igualmente, las tasas de mortalidad derivadas de enfermedades cardiovasculares son “desproporcionadamente” superiores en la población negra.

“Cuando se trata de la efectividad y seguridad de los medicamentos, la raza no condiciona necesariamente la respuesta a un tratamiento, pero tampoco garantiza que los resultados vayan a ser similares”, recuerda Andrew Krumerman; a pesar de todo, “la mayoría de estudios cardiovasculares en las últimas décadas se han centrado en hombres heterosexuales blancos”, denuncia el experto del Albert Einstein College of Medicine y el Montefiore Medical Center.