Aunque pueda parecer sorprendente, esta investigación demuestra que existe una relación entre la presencia de ácidos grasos y una funcionalidad deficiente del corazón, de forma que se reduce la frecuencia cardiaca y la fuerza de contracción muscular. Estos hallazgos, descubiertos por un grupo de investigadores de la Universidad Ruhr de Alemania, han sido publicados en la revista Basic Research in Cardiology.

La tecnología de secuenciación de genes permitió analizar la composición genética de células de miocardio aisladas y explantadas de corazones procedentes de pacientes diabéticos. En dichas células descubrieron genes activados para 10 receptores olfativos, especialmente para el receptor OR51E1.

Ácidos que activan el receptor OR51E1

Para realizar experimentos con mayor profundidad, los investigadores generaron células de miocardio a partir de células madre embrionarias y células de piel humanas. En dichos cardiomiocitos, activaron el receptor OR51E1 con ácido nonanoico y decanoico, que provocaba una sensación olfativa de grasa rancia.

Cuanto mayor era la concentración de este olor, más se reducía la frecuencia de los impulsos de los cultivos de cardiomiocitos. Una vez que los investigadores retiraron las sustancias odoríferas, las células de miocardio, a modo de estructura de minicorazón, volvieron a tener ritmos normales.

Los ácidos grasos que tienen la capacidad de interferir con OR51E1 se producen en la sangre y el tejido graso del corazón en una concentración suficientemente alta como para activar el receptor olfativo en humanos. Esto se pudo confirmar en análisis llevados a cabo con la colaboración del Hospital de la Universidad de Tubinga, en los que se observó que los diabéticos, en particular, tienen concentraciones superiores de estos ácidos grasos.

Ácido 2-etilhexanoico, posible tratamiento bloqueante

“Esto podría provocar un efecto negativo en las funciones cardiacas de los pacientes diabéticos, explica Hanns Hatt, jefe del departamento de fisiología celular de la universidad alemana. Su equipo de investigación acaba de desarrollar un bloqueador del receptor olfativo OR51E1, que inhibe el efecto negativo de la activación de ciertos olores. Este bloqueador está compuesto por ácido 2-etilhexanoico.

“Aplicar un bloqueador podría ayudar a minimizar los efectos negativos que producen los ácidos grasos de cadena media en el corazón humano, especialmente en pacientes que tienen mayores niveles de ácidos grasos en la sangre”, como se produce en el caso de los diabéticos, como describe Hatt.

Los investigadores consideran que el tratamiento bloqueante podría ser beneficioso para los pacientes que tienen problemas de corazón. Además, “si el tratamiento se aplicara directamente sobre sobre el corazón, la cantidad de sustancias olorosas que penetran a través de la piel podrían ser suficientes como parar provocar efectos cardiacos”, explica Hatt.