El hiperparatiroidismo secundario es un problema común en los pacientes con insuficiencia renal crónica en hemodiálisis, que aumenta el riesgo de fracturas óseas y calcificaciones vasculares. “Directamente no causa la muerte, pero acorta la vida del paciente”, asegura a MedLab.email el nefrólogo Mariano Rodríguez, del Servicio de Nefrología del Hospital Reina Sofía de Córdoba, para el que “controlar el hiperparatiroidismo secundario disminuye la mortalidad”.

El especialista ha liderado un estudio en el que se ha demostrado en un modelo de rata la capacidad de un suplemento de magnesio para prevenir, e incluso revertir, las calcificaciones vasculares relacionadas con la enfermedad renal. “Habría que hacer un estudio prospectivo en humanos”, matiza el experto, que deja claro en todo caso que este suplemento está pensado para población malnutrida.

“Por tener más magnesio no quiere decir que se vayan a corregir los problemas”, añade Rodríguez, cuyo equipo comprobó que el suplemento de magnesio tenía también efectos sobre la hormona paratiroidea, cuyos niveles bajaron en las ratas del ensayo. Ese tratamiento, sin embargo, “es muy poco eficiente” para los casos de hiperparatiroidismo secundario, en los que se opta por prescribir agentes calcimiméticos.

Garantizar la adherencia

Hasta ahora, la administración era oral, pero acaba de incorporarse al mercado español un nuevo agente calcimimético, etelcalcetida (Parsabiv®, distribuido por Amgen), que se administra por vía intravenosa, de manera que el paciente recibe el medicamento durante la diálisis. “El enfermo se olvida de la pastilla y se garantiza la adherencia”, señala el nefrólogo, según el cual el fármaco sería también viable para la diálisis domiciliaria, cada vez más extendida.

“La diálisis domiciliaria es un tratamiento fantástico, pero no es aplicable a todos los pacientes por la situación física de algunos, que pueden tener otras patologías, y que necesitan personal sanitario durante el tratamiento”, añade Rodríguez, quien recuerda que también se da el hiperparatiroidismo secundario en las personas que reciben diálisis en casa, aunque no existen datos sobre la incidencia en comparación con aquellos que acuden a un centro.

Mariano Rodríguez (centro) con su equipo del IMIBIC y el Hospital Reina Sofía. Fundación Descubre.

Mejorar esas técnicas de diálisis es, para el especialista, uno de los retos de la Nefrología actual, que pasan también por prevenir la enfermedad renal y el enlentecer el deterioro de la función renal. En su opinión, en algunos años se fabricarán riñones artificiales que lo suficientemente pequeños como para que el enfermo los porte durante la mayor parte del día.

Generar riñones mediante terapia génica que puedan ser trasplantados al ser humano es el gran desafío, según el experto. “Parece ciencia ficción, pero un día llegará”, afirma Rodríguez, que insiste en que este es “un gran reto”, por la gran variedad de células y su sofisticada organización que conforman el riñón.

Otra asignatura pendiente es, de acuerdo con el nefrólogo, el desarrollo de la nanomedicina para llevar el tratamiento hasta la célula afectada; por último, señala el procesamiento de datos como otro de los retos a los que se enfrenta la Nefrología para mejorar la atención a los pacientes. “Antes no teníamos datos, pero ahora están registrados y hay algoritmos e inteligencia artificial que nos pueden ayudar a tomar decisiones”, concluye Mariano Rodríguez.