Asimismo, el paciente de cirugía cardiaca tiene un riesgo 3 veces mayor de ser ingresado de nuevo en el hospital si es obeso. Para obtener estas conclusiones, los investigadores analizaron los datos de 5.400 pacientes que se sometieron a una cirugía cardiaca en el Centro Cardiaco de New Brunswik entre los años 2006 y 2013. El 36% de ellos sufría obesidad.

Según los resultados, tras la cirugía cardiaca los pacientes obesos eran 4 veces más propensos a necesitar tiempo adicional en la UCI, 3 veces más propensos a necesitar tiempo adicional de ventilación mecánica y 3 veces más propensos a ser readmitidos en la UCI. Asimismo, los pacientes obesos registraron unas estancias más largas en el hospital.

Tal y como reconoce el autor principal del estudio, el doctor Brandon, “la obesidad es un problema creciente en nuestra sociedad que ha alcanzado proporciones epidémicas. En nuestro estudio hemos visto que a medida que los pacientes se hacían más obesos, los recursos hospitalarios requeridos para atenderlos después de la cirugía también aumentaban”.

Tras estos resultados, los investigadores consideran necesario abordar de forma más amplia los riesgos quirúrgicos y las alternativas a la cirugía en los pacientes obesos. En su opinión determinados biomarcadores podrían ayudar a los médicos a predecir cómo le irá a este tipo de pacientes tras una cirugía cardiaca.