Según han señalado los médicos, el principal problema de estos pacientes es que, al no tomar agua o alimentos en cantidad suficiente, pueden sufrir una serie de complicaciones, según el tiempo que se tarde en detectar esta situación. Con el aumento de la supervivencia de estos pacientes y conforme la enfermedad evoluciona, puede aparecer una disminución del apetito y problemas de deglución, lo que puede llevar a una desnutrición o deshidratación que modifica la calidad y la esperanza de vida de estos enfermos.

La prevalencia de algún grado de disfagia en España se sitúa en torno al 8,3% de las personas mayores de 18 años, aunque es muy superior en colectivos de riesgo como ancianos con enfermedades cerebrovasculares o neurodegenerativas. A pesar de su elevada incidencia y de las muchas actividades que se realizan en los hospitales de manera silenciosa, no son frecuentes las reuniones destinadas a evaluar la disfagia o los avances en su tratamiento, según explican los expertos.

El Hospital Sant Joan afirma que el apoyo nutricional está presente desde su apertura. “Los pacientes con riesgo nutricional, derivados por su médico responsable a la unidad de nutrición, se valoran para detectar posibles deficiencias en su alimentación y aplicar el tratamiento adecuado, ya sea a través de la comida habitual, modificación de consistencias o suplementación si es preciso", indica un representante del centro.

Test de tolerancia oral

El centro tiene incorporado un test de tolerancia oral que se practica desde hace 3 años. Calculan que más de 300 pacientes han pasado por él con el fin de mejorar la atención que se les presta. Se trata del método de exploración clínica volumen-viscosidad (MECV-V), un cribaje sencillo, de bajo coste y muy efectivo. El test consiste en la administración al paciente de bolos de diferentes viscosidades en volúmenes crecientes, para observar si existe una alteración de la eficacia de deglución y de la seguridad.