La ansiedad en ratones obesos se ha controlado gracias a la eliminación de las células senescentes. Un equipo de investigadores de la Mayo Clinic ha logrado controlar la ansiedad en ratones obesos a través de este procedimiento. Según señala en un comunicado, los investigadores han demostrado que la obesidad aumenta el número de células senescentes en el cerebro. Estas células se relacionan con la ansiedad.

Este estudio, publicado en Cell Metabolism, confirma que emplear fármacos senolíticos es efectivo para suprimir estas células. De esta forma, los investigadores han logrado reducir la ansiedad. Según aclara la Mayo Clinic, las células senescentes son células adormecidas que impiden al cuerpo realizar otras funciones.

Este tipo de células, indica el estudio, contribuyen al envejecimiento e inciden en aspectos que, como la osteoporosis, la diabetes y la debilidad muscular. En esta investigación en concreto, los investigadores sabían que la obesidad, tanto en humanos como en ratones, se relaciona con mayores niveles de ansiedad y otros problemas emocionales, pero no conocían los detalles de esta relación.

Este estudio ha estado liderado por el Centro para el Envejecimiento Robert y Arlene Kogod de Mayo Clinic. Los investigadores descubrieron que con los fármacos senolíticos la ansiedad en ratones obesos se redujo. Además, explica Mayo Clinic, desaparecieron las células lípidas del cerebro y hubo neurogénesis, es decir, se reanudó el crecimiento normal de las células neurológicas.

Ansiedad en ratones

Para identificar la ansiedad en los ratones obesos, los investigadores se sirvieron de métodos validados científicamente. Según explica la Mayo Clinic, los ratones con ansiedad suelen evitar las zonas abiertas del entorno y se desplazan, únicamente, por las paredes exteriores o por las esquinas del espacio en el que se encuentra.

La ansiedad también provoca un rendimiento menor en los ratones cuando se enfrentan a pruebas de laberinto y, a menudo, no las terminan, indican los autores del estudio. Con estos resultados, los investigadores concluyen que existe un vínculo entre obesidad, senescencia y ansiedad. No obstante, consideran prioritario llevar a cabo más estudios preclínicos y determinar qué células senescentes son las causantes de esto.