En los últimos años, se han observado propiedades inmunomoduladoras y antiinflamatorias periféricas independientes de la acción hipolipemiante que producen las estatinas, lo que ha provocado que los científicos comiencen a estudiarlas para conocer sus efectos en otras patologías. Así, el grupo de investigadores estadounidenses escogió 1612 registros de pacientes que habían sido hospitalizados por accidente cerebrovascular isquémico para conocer su riesgo de infección posterior.

Del total de pacientes, 1151 ingirieron estatinas (previa a una posible infección), mientras que 461 no las consumieron (o si las tomaron fue después de la infección). Así, observaron que las infecciones intrahospitalarias se habían desarrollado en un 20% de los pacientes que las habían tomado frente al 40% que no las había ingerido. Las estatinas redujeron las probabilidades de desarrollar una infección nosocomial en un 58% con respecto a la no exposición. 

Por otra parte, las estatinas bajaron el riesgo de infección en pacientes de ambos sexos con sonda nasogástrica y con disfagia. Sin embargo, no modificaron el riesgo de infección en pacientes con intubación endotraqueal. Así, y tal y como muestra el estudio publicado en Journal of Stroke & Cerebrovascular Diseases, las estatinas podrían dejar de encasillarse como reguladoras lipídicas de la sangre para pasar a reducir el riesgo de infecciones nosocomiales en pacientes con ictus isquémico y sin intubación endotraqueal.