Reducción de peso patológica

Sin embargo, de la misma forma que la madre puede transmitir la obesidad, también es posible que la madre influya en el peso del neonato por defecto. La cirugía de bypass gástrico podría provocar que los niños nazcan más pequeños o con un peso inferior a lo normal, tal y como ha mostrado un estudio de impacto presentado en la 55 Reunión Anual de la Sociedad Europea de Endocrinología Pediátrica.

El bypass gástrico implica un déficit en la absorción de vitaminas y minerales, pues la reducción de estómago y de ingesta de alimentos, implica también una disminución de la capacidad del cuerpo para absorber los micronutrientes. Por ello, se recomienda que las mujeres esperen 18 meses después de la intervención para quedarse embarazadas.

No obstante, los bebés nacidos de madres con bypass gástrico mostraron tener 340 gramos menos por debajo de la media, tal y como se observó en 56 bebés recién nacidos de madres que tenían bypass gástrico. Estos resultados se mantuvieron aunque las mujeres esperaran el tiempo recomendado para quedarse embarazadas y tomaran suplementos vitamínicos.

Además, un 23% de los niños nacidos de esas madres también mostraron un menor tamaño y bajos niveles de los mismos nutrientes que le faltaban a las madres (calcio y cinc) en comparación con aquellas que no tenían bypass gástrico.

 

Cítricos para mejorar la calidad de vida

Entonces, ¿qué sería lo deseable para una mujer con obesidad que quiera mejorar su calidad de vida sin someterse a un bypass? Un estudio presentado en la última Reunión Nacional de la Sociedad Americana de Química sugiere que las frutas cítricas podrían prevenir los efectos nocivos provocados por el sobrepeso, como las enfermedades cardiovasculares o las patologías hepáticas.

Los científicos estudiaron los efectos de flavononas presentes en los cítricos, concretamente de la hesperidina, el eriodictiol y la eriocitrina en ratones alimentados con una dieta rica en grasas. Estas produjeron una disminución de los niveles de TBARS en el hígado un 50, 57 y 64% respectivamente en comparación con ratones que no habían recibido flavononas. La eriocitrina y el eriodictiol también redujeron los niveles de TBARS en sangre en un 48 y 47%, respectivamente.

Los investigadores recalcan que no observaron que las flavononas produjeran una pérdida de peso, si bien estas sustancias provocaron un estado más saludable en el organismo, con menos estrés oxidativo, menos daño en el hígado, y menor nivel de lípidos y de glucosa en sangre. Por este motivo, los cítricos estarían pensados para ayudar a las personas obesas que están en riesgo de desarrollar una enfermedad cardiovascular que tengan resistencia a la insulina o tendencia a la obesidad abdominal.

Otras formas de reducir el riesgo cardiovascular

Existen otros alimentos que por sus características también podrían ayudar a disminuir los problemas cardiovasculares independientemente de si son provocados o no por obesidad. Así lo demuestra un estudio publicado en las revistas Lipids y Vascular Pharmacology, que muestra que el aceite de colza rico, rico en omega 3, reduce el riesgo de ateroesclerosis.

Este aceite no ha tenido buena acogida entre la población desde que se produjo el envenenamiento de muchos españoles en 1981, y debido a la confusión general con el aceite desnaturalizado de uso industrial. Sin embargo, algunos países como Alemania lo utilizan como principal aceite de uso alimentario en la elaboración de sus comidas.

Este aceite consiguió reducir la concentración plasmática de triglicéridos y de la proteína PCSK9 mediante la destrucción de receptores del colesterol LDL y la inhibición de su captación. Por este motivo reducir las concentraciones de esta proteína mediante la ingesta de aceite de colza podría prevenir y mejorar el riesgo de enfermedades cardiovasculares. 

 

Influencia de las isoflavonas de soja en las hormonas

Además, existen suplementos alimenticios que podrían mejorar la salud de quienes las ingieren. Así, el síndrome de ovario poliquístico podría mejorar en aquellas pacientes que suplementen su dieta con isoflavonas de soja, pues esta mejora los marcadores de resistencia a la insulina, el estado hormonal, los triglicéridos y los biomarcadores de estrés oxidativo. Así lo demuestra un estudio doble ciego aleatorizado publicado en The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism.

El estudio se realizó en 70 mujeres diagnosticadas con síndrome de ovario poliquístico entre los 18 y los 40 años de edad. Estas fueron divididas en dos grupos al azar para recibir 50 mg de isoflavonas de soja o placebo. Los resultados mostraron que la administración de isoflavonas de soja disminuyeron los niveles séricos de insulina y aumentaron los niveles de sensibilidad a la insulina cuantitativa, en comparación con el placebo.

Además, las isoflavonas de soja también disminuyeron el índice de andrógenos libres y los triglicéridos séricos en comparación con el grupo placebo. También produjeron un aumento significativo en el glutatión y una disminución significativa en los niveles de malondialdehído.

Otros estudios también mostraron los efectos que producía las isoflavonas de soja en el metabolismo fenólico intestinal de mujeres postmenopáusicas.

Los resultados mostraron que “el tratamiento con isoflavonas de soja aumentó la excreción de derivados de los ácidos grasos de cadena corta acético y propiónico (en concreto, de los ácidos fenilacético y fenilpropiónico). Esto sugiere un incremento de los procesos fermentativos en el intestino, lo que se considera un efecto saludable y beneficioso”, aseguran los investigadores.