Los investigadores subrayan que el magnesio puede ser una alternativa prometedora, ya que es biodegradable y promueve la salud ósea. Sin embargo, aunque sus propiedades físicas lo hacen adecuado para regiones del cuerpo portadoras de carga, como la región temporomandibular, su rápida ruptura en el cuerpo a veces da lugar a la formación de burbujas de hidrógeno que pueden conducir a complicaciones graves.

Por este motivo, los expertos apuntan al diseño de una aleación de magnesio para recubrir el implante de titanio. La aleación evita la formación de burbujas a la vez que aumenta la resistencia y ralentiza el proceso de degradación del implante. Los expertos detallan que ha realizado pruebas que con una aleación de magnesio sometida a un proceso llamado templado T-5, que calentó la pieza a 210 grados Celsius durante 48 horas. De esta forma, se probó su resistencia.

El equipo también realizó experimentos en ratones a los que implantaron pequeñas muestras de la aleación en la región frontal. El equipo examinó la acumulación del elemento en los ganglios linfáticos, y no se encontraron diferencias entre los animales sin implantes y los animales del estudio. Los investigadores también implantaron prótesis no tratadas con magnesio que dieron como resultado una peor biocompatibilidad.