La extracción o pérdida de un diente, no sustituido por un implante, durante la edad adulta puede desembocar en la reabsorción del hueso alveolar, según advierte el Instituto Maxilofacial. La presión de los dientes al masticar estimula la regeneración del hueso, pero, si este estímulo mecánico falla, el hueso alveolar “no encuentra una función que llevar a cabo y se retrae”, explica el centro en una nota de prensa.

Para evitar la reabsorción del hueso alveolar, los especialistas recomiendan reponer las piezas perdidas lo antes posible. La mejor opción para ello son los implantes dentales fabricados con materiales biocompatibles ya que, además, su superficie está específicamente tratada para aumentar la adhesión al hueso.

Para optimizar al máximo esta osteointegración, “es esencial que el implante esté rodeado en toda su superficie por hueso sano; motivo de más para conservar lo mejor posible el hueso alveolar”, reiteran. En caso de que la sustitución se retrase y desemboque en la atrofia del hueso alveolar, será conveniente aplicar un tratamiento regenerativo, ya sea de forma independiente o en el mismo acto quirúrgico de colocación del implante.

Entre las técnicas de regeneración del hueso alveolar destacan aquellas cuyo material artificial estimula la creación de hueso propio originando, en última instancia, un nuevo hueso de las mismas características que el original del paciente. No obstante, a pesar de estas soluciones, “el mejor tratamiento para el hueso alveolar es la prevención”, sentencian los especialistas del instituto. “Evitando la reabsorción evitaremos también sus graves consecuencias”.