A día de hoy, este tipo de sarcoma es uno de los tumores más asociados al VIH, que se caracteriza por la formación de máculas de color rojo o violeta en la piel de las extremidades, sobre todo. Según el estudio, se estima que la mucosa oral ha sido el lugar de inicio del sarcoma en pacientes VIH en un 22% de los casos, pacientes en los que, además, se descartaba la extensión gastrointestinal.

Otras zonas de inicio del sarcoma en la cabeza son la zona periorbitaria, el pabellón auricular externo o la punta nasal; si tienen lugar en la mucosa, las lesiones pueden afectar a la mucosa palatina, las encías y el dorso lingual. Como complicación más habitual está el linfedema, ocasionado por afectar al endotelio de los vasos linfáticos y provocar, en consecuencia, deformidades estéticas apreciables a la vista, entre otros aspectos.

La autora recuerda que hasta 1994 no se demostró la relación del VHH-8 con esos tumores, y el riesgo de padecer SK en pacientes coinfectados por VIH y VHH-8 a los 10 años era del 40-60%. Hoy en día, las formas descritas son la endémica, la iatrogénica, la clásica y epidémica, que es la asociada al VIH como la descrita aquí.

A la hora de establecer un diagnóstico diferencial, tal y como explican en la Revista de Cirugía Oral y Maxilofacial, no hay que olvidarse de las enfermedades relacionadas con el VIH, tales como la Bartonella, la gingivitis ulcerativa necrosante, linfomas no Hodgkin, lesiones infecciosas periodontales y otras muchas.

La primera opción para el tratamiento del SK consiste en la estabilización de la carga viral y el estado inmunológico del paciente con Haart, es decir, terapias antirretrovirales altamente activas. Según confirman las últimas revisiones, el tratamiento combinado de quimioterapia con estas terapias puede reducir el avance de la enfermedad si se compara con la terapia Haart en pacientes con SK severo.