Con esto se ayuda a mejorar el bienestar del paciente, tanto desde el punto de vista funcional como estético. Los médicos explican que hay que tener en consideración que el uso del tubo de drenaje implica un control más para el paciente, ya que es necesario su remoción a las 48 horas postoperatorias, por lo que es fundamental que el paciente en conjunto con el cirujano tome la decisión de usarlo o no.

Los expertos señalan que, según la experiencia obtenida en este estudio, la medición numérica del edema es la forma más fidedigna para su evaluación, ya que, en las fotografías tomadas durante las operaciones, solo se puede evaluar en 2 sentidos del espacio. El método de evaluación del edema mediante el uso de fotografía digital y software no ha sido utilizado en otro trabajo que haya buscado analizar el uso de drenaje.

Sin embargo, sí se ha utilizado un método similar para evaluar el edema en la comparación de distintos tipos de colgajo. El texto recoge que, a las 48 horas de la intervención, hubo una reducción significativa del edema en el lado con drenaje y, otra a los 7 días, aunque fue de menor cuantía. La respuesta inflamatoria inicial ayuda a que esto no progrese más allá en el tiempo.

El análisis de los expertos señala que, tal cual como está descrito en la literatura médica, en todos los pacientes que han participado en el estudio, el aumento de volumen llegó a su máximo alrededor de las 48 horas después del procedimiento quirúrgico, y empezó a disminuir después del tercer o cuarto día postoperatorio.