Florencio Monje, Premio Nacional de Medicina Siglo XXI en la especialidad de Cirugía Oral y Maxilofacial, lleva en sus espaldas una intensa labor científica, algo imprescindible para poder llegar a ser un buen profesional, tal y como aseguró en una entrevista para MedLab Media Group. Autor de artículos científicos en congresos y de los libros Tratado de la patología quirúrgica de la ATM o Goya y las enfermedades dentofaciales reconoce que para dedicarte a la ciencia hay que esforzarse mucho, algo que no siempre es posible.

 

“En Medicina, el gran problema es que no hay profesores que se dediquen en exclusividad a la docencia. Son médicos que trabajan en hospitales públicos y sacan las horas de su tiempo libre. Si aparte de esto quieren hacer ciencia, supone mucho esfuerzo; el sistema público de salud no contempla la actividad científica, entonces es difícil”, comentó el cirujano maxilofacial.

Sin olvidar nunca la parte humanitaria de su profesión, Florencio Monje habló de FEDICOM, la fundación creada por él con una doble vertiente: una parte científica y otra humanitaria. A través de ella pretende profesionalizar la información, pero “para esto hace falta tiempo y dinero”, puntualizó el doctor para después señalar que en España todo va muy lento.

Como ejemplo de esta lentitud, habló de un estudio que empezó con su equipo hace 4 años para hacer una reconstrucción articular con una impresora 3D y células madre del propio paciente: cuando ya lo tenían terminado, la burocracia del sistema público de salud hizo que llegaran tarde: “Se nos han adelantado los chinos por 4 meses”; reconoció con cierto pesar.

Listas de espera

El pasado mes de enero, Florencio Monje tuvo que dejar atrás el Servicio de Cirugía Oral y Maxilofacial del Hospital Infanta Cristina de Badajoz debido a la imposibilidad de llegar a un acuerdo con el SES (Servicio Extremeño de Salud) para reducir las listas de espera. “En el sistema público de salud cada vez está todo peor: listas de espera, turnos de los profesionales que trabajan mañana y tarde… por no hablar de investigación, sobre todo en Extremadura”, aseguró.

Según sus declaraciones, Monje defendió a 2 personas a las que se contrataba temporalmente y a las que se amenazó con perder el trabajo si no trabajaban gratis por la tarde. Aun sabiendo que presentar su dimisión era un órdago al sistema, eso fue lo que hizo. “Sabía que aceptarían porque se quitaban un peso de encima”, matizo el cirujano.

“Estoy contento por lo que hice, pero estoy muy enfadado porque veo como el servicio va perdiendo potencia y los especialistas se están desencantado. Todo esto está motivado porque hay un político detrás que tiene sus filias, sus fobias y sus intereses”.

Tras 21 años como jefe de servicio, Florencio Monje lo tiene claro: “La enfermedad en este país se llama política”. Echando la vista atrás, considera que hizo de su servicio algo muy potente y aceptable, pero hacer trabajar al personal fuera de su jornada sin cobrar y con amenazas, le hizo pensar que algo iba mal.