Los autores señalan que la movilidad primaria o secundaria del implante carece de valor pronóstico significativo sobre el éxito del mismo transcurridos 10 años desde su inserción, por lo que es la densidad ósea la que juega un importante papel llegado a este punto.

Para la investigación, se realizó un estudio longitudinal prospectivo con un seguimiento a 10 años en el que se incluyeron 151 implantes colocados en 71 pacientes, no fumadores, durante los años 2005 y 2006. A cada uno de los implantes se les midió las estabilidades primaria y secundaria a través de un valor Periotest®, y se anotó la densidad ósea presente en el momento de la implantación.

Los expertos señalan que, de los 151 implantes colocados al comienzo de la investigación, solo 109 finalizaron el estudio. Los médicos subrayan que no se observaron diferencias significativas respecto a la movilidad del implante en el momento de inserción o en la fase protésica y el éxito o fracaso del mismo al año, a los 5 años, o transcurridos 10 años desde su inserción.

Por el contrario, los autores escriben que encontraron diferencias significativas con relación al tipo de densidad ósea donde se colocó el implante a los 5 y 10 años. Los expertos pretendían evaluar el valor pronóstico de la movilidad primaria (momento de inserción del implante) y secundaria (fase protésica), así como el de la densidad ósea en el resultado de éxito o fracaso del implante durante un seguimiento continuado.