El estudio se ha basado en un caso clínico que sugiere que los factores bioquímicos liberados durante la distracción ósea pueden interferir el desarrollo de los tumores malignos activos, lo que provoca una rápida progresión. El paciente del caso estudiado cuenta con antecedentes de carcioma basocelular esclerosante recurrente en el área labiomentoniana izquierda.

Según explican los autores, a pesar de los múltiples intentos de extirpar completamente el tumor y el estrecho seguimiento que se ha realizado, 18 años después de realizar el diagnóstico inicial, las biopsias tomadas mostraron infiltración tumoral de la mandíbula. Con el fin de minimizar la cantidad de hueso y partes blandas necesarias para la reconstrucción, se decidió realizar una distracción mandibular bilateral antes de realizar la resección mandibular.

De este modo, según explican los expertos, se ha aprovechado el crecimiento muy lento que tenía el tumor. Al cabo de 5 semanas de iniciar la distracción, se objetivó una gran masa tumoral de nueva aparición al nivel del suelo de la boca anterior, y posteriormente se confirmó que tenía el mismo diagnóstico histopatológico que el tumor inicial.

El estudio determina que, debido a la inesperada ocurrencia de la complicación presentada, los médicos tuvieron que abandonar la distracción y realizar una resección de espesor total del tercio facial inferior, además de la reconstrucción del defecto con un injerto libre vascularizado de peroné y un colgajo miocutáneo pectoral.