Esto indica que las infecciones bucodentales afectan negativamente al rendimiento físico de los deportistas y aumentan el riesgo de que sufran una lesión. Por otra parte, realizar deporte también incrementa la posibilidad de padecer problemas bucodentales como roturas de las piezas dentales e, incluso, caries. Muchas lesiones articulares y musculares se producen a consecuencia de focos infecciosos en los dientes o en el tejido que circunda los mismos, según afirman los expertos.

Según explica el colegio, este proceso origina una lentificación de la contracción-relajación del músculo y una pérdida del tono fibrilar, que puede favorecer la aparición de desgarros, dolores articulares o lesiones en los tendones, sobre todo en el caso de los deportistas que realizan ejercicios intensos y prolongados que desgastan mucho sus miembros. También advierten que una persona con una infección bucodental tardará mucho más tiempo en recuperarse de una lesión porque necesita que la sangre esté libre de bacterias.

El colectivo señala que al hacer deporte varía la composición química de la saliva, que se vuelve más alcalina. Esto contribuye al desarrollo de placas de sarro en los dientes y favorece la aparición de caries, por lo que es necesario extremar la higiene y el cuidado de la boca. El colegio también recuerda que los traumatismos durante la práctica de deportes son la causa de hasta el 39% de los más de 5 millones de pérdidas de piezas dentales que se producen cada año.