El estudio se basa en 5 casos tratados entre 2006 y 2010 con la técnica descrita. En todos los pacientes se documenta la preparación a la intervención y como el enoftalmos evoluciona de moderado a severo como secuela de fractura órbito-malar. El tiempo operatorio promedio fue de 2 horas, incluyendo la toma de injertos costocondrales. 2 casos fueron mujeres y 3 varones; el rango de edad de los pacientes osciló entre los 32 y los 62 años, con una media de 40 años.

La observación del patrón de fractura y del grado de desplazamiento coincidió en el 100 % de los casos con los apreciados en el modelo estereolitográfico. Los cirujanos emplearon injertos ósteo-costales en todos los casos y el tamaño y forma de los mismos coincidió en el 100% de los casos con el propuesto de acuerdo al modelo estereolitográfico. En 3 pacientes se usaron injertos condrocostales para incrementar el volumen del contenido orbitario y en 2 casos se colocaron implantes de ácido L-poliláctico para dar continuidad al suelo de la órbita.

En todos los pacientes se obtuvo corrección del enoftalmos, con resultados satisfactorios y normales en las exoftalmometrías de control. Todos los pacientes presentaron diplopía temporal que remitió expontáneamente en las primeras semanas de postoperatorio. 6 meses después, los pacientes presentan corrección de diplopía y rehabilitación de los movimientos oculares.

Se valoró la simetría facial a través de un interrogatorio a los pacientes sobre su grado de satisfacción con el aspecto postoperatorio y mediante evaluación clínica y tomográfica de la simetría y de la proyección de la eminencia malar al año del procedimiento. Los resultados demostraron un índice de satisfacción con los resultados por parte de los pacientes del 100%; la evaluación clínica mostró resolución de la asimetría en 4 de los 5 pacientes (80%), ya que uno, de 65 años de edad, presentó recurrencia del desplazamiento del complejo órbito-malar por reabsorción del injerto óseo.