Según explica el experto en un comunicado de la IAOMS, en los últimos años las aplicaciones de estas nuevas tecnologías han contribuido en gran medida a mejorar la calidad de vida de los pacientes afectados. “Lo que ocurre en el campo maxilofacial es comparable con el cambio que hubo en la civilización, de la agricultura a la revolución industrial”, explica Acero, quien subraya que también se ha conseguido mejorar el resultado estético de estas intervenciones.

La integración de estas técnicas a la práctica es una realidad, se ha incorporado como el GPS a los coches”, indica el médico. “Lo cierto es que, aunque su introducción en la clínica médica data de la última década, su mayor desarrollo no se ha visto hasta los últimos 4 o 5 años"

Según explica el experto, cada año miles de pacientes sufren tumores, accidentes o malformaciones graves que afectan a la región maxilofacial. “Hasta hace años las consecuencias eran devastadoras, con graves trastornos estéticos y funcionales, con gran impacto en la psicología y la vida social de los pacientes afectados”. “¿Qué es lo que queremos?”, se pregunta el médico: “Lo que queremos es darle el mejor tratamiento posible al paciente, conseguir el mejor resultado de las extirpaciones tumorales, la mayor calidad en la reconstrucción y mejorar la vida de los afectados”, afirma.