En la actualidad, existen numerosos productos de venta en farmacias e, incluso, en supermercados que permiten blanquear los dientes. Sin embargo, estos se usan sin supervisión por parte de un odontólogo y con férulas de blanqueamiento que no están hechas a medida y que provocan que el gel blanqueador no quede restringido a los dientes sino que se esparza por toda la boca.

El estudio refelja que entre mayo y julio de 2016 se realizaron un 49% más de blanqueamientos con respecto a la media anual. “Esta tendencia que se confirma en 2017, ya que la demanda de este tratamiento ha aumentado un 92% durante este verano”, indica el estudio.

“Un blanqueamiento dental no es solo un tratamiento estético que se pueda realizar en cualquier lugar sino que es un tratamiento odontológico. Este debe ser realizado por un dentista colegiado que, además, evalúe los requisitos previos de salud que se deben cumplir”, explica Patricia Zubeldia, odontóloga de la Dirección Asistencial de Sanitas Dental.

Existen 2 tipos de blanqueamiento dental. En primer lugar, el que se realiza en la clínica dental utilizando una técnica de fotoactivación y dura alrededor de 45 minutos. Este consigue blanquear los dientes, dependiendo de las tinciones de los mismos, aproximadamente 3 tonos. Y, en segundo lugar, el que realiza el paciente en casa colocando un gel blanqueador en unas férulas hechas a medida en el dentista, al cual se denomina blanqueamiento dental ambulatorio.