El estrés que genera en los pacientes el tener que pasar por una cirugía oral incrementa el ritmo cardiaco y la presión sanguínea, de ahí que los cirujanos recurran a la sedación por vía intravenosa para evitar esta situación. Sin embargo, encontrar la dosis adecuada de anestesia puede suponer un reto para los anestesistas, señala la investigación.

Uno de los motivos por los que las mujeres necesitan dosis más altas de anestesia es porque, por lo general, suelen despertarse antes que los hombres cuando son sedadas. Esta nueva investigación ha confirmado esta hipótesis empleando una herramienta denominada BIS (índice biespectral).

El BIS permite a los especialistas evaluar los niveles de sedación a través de la monitorización de las ondas cerebrales, más allá del mero seguimiento de la respiración y las reacciones del paciente durante la intervención quirúrgica. Los investigadores recopilaron los datos de 125 pacientes que fueron sedados por vía intravenosa con propofol para la realización de un implante dental.

La investigación se centró en identificar las causas por las que la sedación tenía una mayor o menor duración. Los resultados mostraron que las mujeres necesitaban más propofol para permanecer sedadas durante todo el proceso quirúrgico. Los autores del estudio destacaron que, de media, las mujeres pesan menos que los hombres, una de las razones por las que deben recibir dosis más altas de anestesia.