Según señala EFE, los instrumentos musicales de viento pueden desencadenar patologías bucodentales que interfieran en la carrera de los músicos. Por este motivo, la corporación profesional recomienda acudir al odontólogo si se quiere aprender a tocar un instrumento para que este pueda aconsejarle y darle unas pautas de prevención.

Las patologías que pueden provocar los instrumentos musicales de viento van desde la mala alineación y cierre de la mandíbula hasta la sequedad de boca, el dolor de mandíbula, la pérdida de coordinación en los labios y mejillas y el herpes labial. El Colegio de Dentistas de Tenerife insiste en que si no se previenen y tratan pueden interferir en sus carreras profesionales.

Los profesionales que tienen un mayor riesgo de sufrir estas patologías son los que tocan instrumentos musicales de viento o algunos de cuerda como el violín, asegura el colegio. La presión que provoca sujetarlo entre el hombro y la parte inferior de la cara es la principal causa para que aparezcan estas enfermedades en los músicos que tocan el violín.

Otros aspectos que inciden son las horas de ensayo con movimientos repetitivos y las posturas forzadas que pueden sobrepasar la capacidad de adaptación natural de la articulación temporomandibular y derivar en dolores que pueden irradiarse a cabeza, oído y cuello. El colegio recuerda que, si no se siguen las pautas adecuadas, el músico puede sufrir una mala alineación y oclusión debido a que presiona el labio y dientes inferiores para soportar el peso del instrumento.

Para prevenir estos episodios, el Colegio de Dentistas de Tenerife recomienda una buena higiene bucodental y postural, y seguir los consejos que dé el dentista. Asimismo, destaca que es importante calentar los músculos de la cara e intentar relajar las zonas afectadas por la presión para mantener el instrumento y ejecutar las notas.