Según el trabajo sobre el uso de los opioides, el 80% de los pacientes se negaba a tomar este medicamento. A pesar del deseo de una alternativa, el 70% de los encuestados informó de que se les prescribió un opioide después de la extracción y que, a pesar de que el mismo especialista se lo recetara, prefirió no tomarlo.

"Es evidente que los opiáceos son la piedra angular del tratamiento del dolor después de cualquier extracción, especialmente del tercer molar, a pesar de su asociación con los efectos secundarios no deseados y el riesgo de abuso o adicción", dijo Pedro Franco, uno de los investigadores del estudio.

La investigación demuestra que una abrumadora mayoría de pacientes preferiría no consumir opiáceos. “Es probable que el rechazo a los opioides sea porque nunca los han probado y no quieren empezar, pero la verdad es que son muy útiles para el posoperatorio de un procedimiento de cirugía oral", indica el experto.

Los autores esperan que la investigación sirva para impulsar caminos alternativos para combatir el dolor sin necesidad de los opioides. “Debemos ser más proactivos en encontrar otra manera de manejo del dolor, especialmente en lo que se refiere a la disponibilidad de alternativas a los opioides", concluyen.