La amalgama de mercurio ha sido siempre un material de relleno muy utilizado si había caries porque es más rentable y duradero que los demás. No obstante, niveles altos de este metal son perjudiciales para el organismo debido a su toxicidad, que produce daños en el sistema inmunológico, el cerebro, los riñones y los pulmones.

Según Xiaozhong John Yu, profesor asistente de la Universidad de Georgia, más de 8 empastes de amalgama de mercurio suponen alrededor de un 150% más del mercurio recomendado en sangre. Los riesgos de sufrir efectos adversos si se tienen empastes de mercurio, es mayor que si no se tiene ninguno.

El profesor observó que el mercurio puede transformar la microbiota intestinal en una serie de microrganismos, y, además, se dio cuenta de que su forma tóxica, el metilmercurio, está relacionado con estas amalgamas y causa daño incluso a niveles más bajos. Las conclusiones del estudio se publicaron en la revista Journal Ecotoxicology and Environmental Safety.

La investigación, que siguió a 15.000 personas, también analizó otras resinas dentales que eran una alternativa al mercurio para los empastes. Estas resinas podían liberar bisfenol A y BPA, y causar daños en el desarrollo y crecimiento de los dientes.