La complejidad de estos casos da poco margen a la improvisación, por lo que es siempre mandatario realizar una correcta anamnesis, exploración y planificación prequirúrgica. Tras la estabilización del paciente, una actuación precoz limitará el número de secuelas. La secuencia de reparación del estudio está adaptada a las necesidades de cada caso. En opinión de los expertos, la clasificación de las fracturas según Le Fort, es un buen modelo teórico, aunque no tiene una correspondencia real con la experiencia clínica de los investigadores.

La clasificación de Le Fort es simple a la hora de valorar adecuadamente las fracturas que se producen en múltiples niveles, aquellas con patrones asimétricos, los desplazamientos de fragmentos grandes, la conminución de áreas vulnerables y las fracturas simultáneas a nivel de la fosa craneal anterior y mandibular. La cobertura de tejidos blandos se realizará en un primer tiempo quirúrgico y de forma urgente.

Todo esto permite lograr una reconstrucción anatómica ósea tridimensional, la estabilidad de los focos de fractura, la preservación de los órganos en ellos contenidos o implicados de acuerdo con las medidas antropométricas previas del paciente y con una mínima consecuencia estética en un único tiempo quirúrgico.