El riesgo de fragilidad se relaciona con una mala salud oral según sugiere un estudio publicado en Journal of the American Geriatrics Society. Los problemas de salud oral más frecuentes en el anciano son la pérdida de los dientes, la sequedad bucal, enfermedades en las encías y las caries. Estos episodios, explican en Health&Aging, inciden en la calidad de vida del anciano y en el riesgo de fragilidad del mismo.

Tal y como señala el estudio, lograr reducir el riesgo de fragilidad es un reto importante en la atención a las personas mayores. Además, la fragilidad incrementa el riesgo de caídas, discapacidad e incluso la muerte, afirman los investigadores. El estudio examinó, durante 3 años, la relación entre la mala salud oral y el riesgo de fragilidad en ancianos.

A partir de la información recogida por el British Regional Heart Study se analizaron datos como la altura, peso y cintura de un total de 7.735 hombres británicos. Los investigadores realizaron pruebas de caminar cronometradas a los participantes y se midió la fuerza de agarre. Los pacientes respondieron preguntas sobre su historial médico y estilo de vida.

Por otro lado, se comprobó la salud oral de los participantes mediante un examen dental a través del cual se contabilizaron los dientes naturales y se analizó la salud de sus encías. El grado de fragilidad se definió en base a si padecían al menos 3 de estos problemas:

  1. Agotamiento.
  2. Fuerza de agarre débil.
  3. Velocidad de marcha lenta.
  4. Pérdida de peso.
  5. Niveles bajos de actividad física.

Los resultados mostraron que un 64% de los participantes tenía menos de 21 dientes, un 54% sufría problemas en sus encías, y un 29% tenía al menos 2 síntomas de boca seca. Tras analizar esta información, los investigadores concluyeron que los hombres con problemas dentales tenían más probabilidades de ser frágiles.