“Lo ideal sería que antes de comenzar la temporada, los deportistas se sometiesen a una revisión bucodental que permitiese posteriormente un seguimiento rutinario”, asegura en una nota el especialista, de acuerdo con el cual de esta manera se minimizarían las probabilidades de que una dolencia bucodental perjudique el rendimiento deportivo.

Entre los deportistas, los problemas bucales más comunes son:

  1. Traumatismos dentales. Pueden producir fracturas dentales, frecuentes en deportes como el fútbol, el balonmano o el baloncesto. En otros deportes con mayor contacto, como el rugby o el boxeo, los protectores dentales obligatorios evitan roturas.
  2. Bruxismo. Suele darse en los picos de actividad o como consecuencia del estrés. Provoca desgaste en los dientes, cefaleas y complicaciones musculares.
  3. Caries. Están relacionadas con la deshidratación o la ingesta de bebidas isotónicas y otros productos ricos en glucosa.
  4. Desgaste dental. Puede estar causado por el contacto continuo con agentes químicos de las piscinas.
  5. Dolencias articulares y musculares. La acumulación de placa provoca enrojecimiento e inflamación en las encías, que pueden llegar a sangrar; si la infección se disemina desde la boca por el torrente sanguíneo puede afectar a los músculos y las articulaciones del deportista.
  6. Barodontalgia. Los cambios de presión a los que suelen verse sometidos alpinistas, submarinistas o pilotos pueden causar dolor de dientes.

En opinión de Camañas, la mayoría de enfermedades bucodentales son fáciles de prevenir con buenos hábitos de higiene bucodental y suelen ser fáciles de detectar. “Sin embargo, algunas intervenciones precisan de cambios de hábitos, por lo que se requiere un mayor margen de tiempo para tratarlas”, añade el especialista, que recomienda acudir a revisión antes de comenzar cualquier actividad deportiva para identificar los factores de riesgo.

Asimismo, destaca la importancia de concienciar a los deportistas desde sus inicios sobre la importancia de mantener una completa higiene dental y una dieta equilibrada y sobre la utilización de protectores bucales, aunque no lo exijan los reglamentos.