A través de esta incisión se facilita el cierre de la herida. A continuación, se inicia la disección subperióstica que incluye la pared anterior del seno maxilar, el borde infraorbitario y malar, evitando dañar el nervio infraorbitario. Los expertos señalan que se debe localizar la base de inserción de los músculos elevador común del ala nasal, del labio superior y del elevador propio del labio superior, ya que son liberados de su inserción ósea.

Posteriormente, los médicos identificaron el haz nasolabial y el fascículo incisivo, que son prolongaciones del músculo semiorbicular superior, vitales en la sonrisa gingival. Son liberados de su inserción para reinsertarlos al periostio justo por debajo de la espina nasal anterior, para lo que se aplican 2 puntos de sutura. Finalmente, se verifica el sangrado y se cierra la mucosa en forma de V-Y con vicryl 4-0. No fue necesaria la colocación de drenajes en ninguno de los casos.

Los médicos prescribieron cefalexina 500 miligramos por vía oral cada 8 horas, un día antes del procedimiento y 2 días después del mismo. Los resultados fueron satisfactorios en los 15 casos en los que se ha aplicado este método. El seguimiento postoperatorio ha sido de 4 años en 2 de las pacientes del grupo, de 3 años en 11 pacientes y de 1 año en otras 2. La exploración física demostró la limitación del ascenso del labio superior al sonreír, corrigiendo así la sonrisa gingival.