La multinacional Monsanto, líder en la producción mundial de pesticidas, ha sido recientemente condenada a pagar 289 millones de dólares a un jardinero estadounidense con cáncer terminal que había utilizado glifosato. Un caso que ha despertado las críticas de Francia y ha llevado al país europeo a hacer un llamamiento para abrir una “guerra” contra este tipo de pesticidas, tal y como informa la agencia EFE.

En declaraciones al canal BFMTV, el ministro de Ecología de Francia, Nicolas, Hulot, aseguró que “Monsanto Bayer no tiene, en ningún caso, como objetivo el bienestar de la humanidad”. Unas palabras que recibieron una respuesta casi inmediata de la alemana Bayer, que el pasado mes de junio se hizo con la estadounidense Monsanto.

“Bayer está convencido de que el glifosato no supone un peligro para la salud humana cuando se usa de acuerdo con las recomendaciones de uso”, señaló el presidente de Bayer en Francia, Frank Garnier, en declaraciones a la misma cadena. “Estos productos son objeto de una evaluación sistemática de todas las agencias sanitarias del mundo, especialmente la europea y la francesa”, añadió el representante de la multinacional, según el cual los pesticidas son “esenciales” para los agricultores.

Entre esos pesticidas se encuentra el glifosato, que de acuerdo con algunos estudios podría ser cancerígeno, además de tener la capacidad de alterar el sistema endocrino. Las autoridades científicas europeas (la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas-ECHA y la Autoridad Europea para la Seguridad de los Alimentos-EFSA) y las de países como Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Japón no comparten esa opinión.

La Unión Europea, de hecho, renovó a finales de 2017 el uso de este pesticida para 5 años. Francia, sin embargo, se ha comprometido a acabar con el glifosato en 3 años, siempre y cuando haya alternativas. En el país galo, donde el sector de la agricultura se estima en 78.800 millones de euros, se calcula que se utilizan al año alrededor de 9.000 toneladas de glifosato, 7.000 para fines agrícolas y 2.000 para los jardines.

“Tenemos que tener los medios para abandonar los pesticidas, de dejar esa dependencia”, declaró en la emisora de radio Europe 1 Laurent Pinatel, del sindicato agrícola Confédération paysanne, según el cual los pesticidas están “matando” a los agricultores, por lo que celebró su retirada, al igual que las organizaciones medioambientales. Otros, como la Federación Departamental de Sindicatos de Explotadores Agrícolas (FDSEA), el principal sindicato de los profesionales de la agricultura de Francia, consideran que retirar el glifosato les debilita frente a otros países europeos.